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A la hora de escoger una bicicleta eléctrica es muy importante tener en cuenta la capacidad de su batería. Lo primero que tenemos que pensar es el uso que queremos darle, la distancia que esperamos recorrer antes de tener que recargar sus baterías. Por otro lado es importante elegir un modelo el cual sea capaz de recargar sus baterías por medio de nuestro propio impulso, las pedaladas. 
La mayoría de modelos ya realizan este proceso, aprovechando nuestro propio impulso para dar un chute de carga a las baterías, aunque como es lógico, favoreceremos una menor descarga siempre que mantengamos el ritmo de pedalada. 
El valor de autonomía que nos indica el fabricante siempre varía dependiendo de algunos factores como nuestro peso corporal, las pendientes que tengamos que superar, la velocidad de circulación y la "ayuda" que proporcionemos al motor. Hay otros factores que también influyen como son la temperatura y el número de ciclos de carga/descarga que nuestra batería haya superado.
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Como es lógico, una batería de buena calidad soportará mejor un largo número de ciclos de carga y descarga, además de aprovechar mejor su almacenamiento a la hora de mantener nuestro desplazamiento. En general, cuanto mayor sea su tamaño mayor será su capacidad, aunque esto depende de la forma en que esté construida y algo tan básico como sus elementos de fabricación. 
Hay baterías de distintos tipos según los elementos que utiliza para generar la energía: Plomo-ácido, AGM, Gel, Litio, Li-Po... Las más básicas, como las que utilizan los coches, son las de plomo-acido. Las más modernas y ligeras son las que están fabricadas en base de Litio, por lo que normalmente son las que encontramos en bicicletas y patinetes eléctricos. Estas baterías tienen un ciclo de carga más corto aunque aceptan ciclos más profundos de carga y descarga.
Normalmente la capacidad de estas baterías está indicada en Ah (Amperios-hora) que indica la intensidad de corriente que son capaces de aportar. En otros modelos el dato que nos aportan viene dado en Wh (Watios-hora) aunque es una forma menos concreta de indicar este valor. En ambos casos tenemos que tener en cuenta el voltaje al cual está trabajando nuestro vehículo, de esta forma sabremos la potencia que estamos consumiendo.
Teniendo en cuenta que Potencia = Voltaje x Intensidad podremos deducir su consumo. Por ejemplo, una bicicleta que funciona a 36V y monta un motor que consume 100w/h (en su pico de potencia constante), nos indica que su consumo en amperios será de (I=P/V) 2,77A. Con este dato y sabiendo la capacidad de la batería podemos calcular cuánto tiempo puede durar. Por ejemplo para una batería de 5Ah, dividimos 5Ah/2,77A= 1,8h. 
Normalmente el propulsor no funciona constantemente en su pico de potencia, el cual encontraremos principalmente al acelerar y cuando tengamos que enfrentarnos a una pendiente, para mantener la velocidad sólo utiliza un porcentaje de su potencia.
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Por tanto, el dato en que debemos fijarnos a la hora de elegir un modelo u otro, es la capacidad de Ah de su batería, o si podemos elegir entre varias capacidades, la que más se adapte al uso que le vamos a dar. Una mayor capacidad de la batería aporta una mayor autonomía, pero también se traduce en un mayor tiempo de carga cuando la tengamos enchufada a la corriente. Este tiempo de carga dependerá de la capacidad del cargador, el cual normalmente también viene indicado en Amperios. Para una batería de 5 Ah, un cargador de 1 A tardará 5 horas en completar este proceso.
No siempre hay que elegir la batería con más capacidad, sino la que mejor se adapte a nuestras necesidades, ya que una batería de mucha capacidad, también será más cara de reponer en un futuro.